Hay un momento en que todo se desmorona: las certezas, los proyectos, las relaciones, las certezas, la idea que tenemos de nosotros mismos. ¿Qué sucede en el interior de una persona cuando el final se acerca? ‘Poemario de un moribundo‘ es una meditación poética sobre el final de la vida y la posibilidad de que, incluso en ese umbral, lo superfluo se disuelva y emerja una verdad radical. En este poemario, Àlex Prats recorre un camino espiritual que va del caos a la trascendencia, invitándonos a contemplar la fragilidad humana desde una mirada compasiva y honesta.

¿Por qué escribí ‘Poemario de un moribundo?
En el año 1998, Kathleen Dowling Singh publicó su libro ‘The Grace in Dying’. En esta obra, la autora nos relata sus aprendizajes después de haber acompañado, a pie de cama, a cientos de personas en el tramo final de sus vidas.
Yo no tuve conocimiento ni de Dowling Singh ni de su obra hasta casi veinte años más tarde. Desde entonces, su descripción de las etapas espirituales que, según sus propias observaciones, transitamos en el final de la vida ha sido una guía fundamental tanto a nivel personal como en mi trabajo como agente de atención espiritual y terapeuta de duelo.
‘Renuncias’ (Caos)
Cuando la muerte deja de ser una posibilidad lejana, nuestra identidad sabe que las renuncias a todo aquello que creemos que somos, a lo que nos gusta hacer o a lo que amamos pronto serán inevitables.
‘Es aterradora la idea de mí absolutamente vacío de este espacio‘
‘miedos cronológicamente ordenados’ (Caos)
Sucumbimos al caos cuando colapsan las narrativas que conformaban nuestra identidad… Y cuando todo parece resquebrajarse, irrumpe el miedo.
‘Miedo a caminar sobre mis propias mentiras y a que me sean reveladas todas las verdades‘
‘Yo muero’ (Entrega)
Y entonces, cuando somos capaces de aceptar y entregarnos a lo que es, nos damos cuenta de que el caos, en realidad, era solo un pasaje, un umbral. Cuando la muerte aparece en el horizonte, la entrega es un cambio íntimo y profundo que empieza con dos palabras.
‘Y he caído, como caen los ángeles y los santos, en las garras de una paz subrepticia y misteriosa’
‘Las vidas que no viví’ (Entrega)
En ese prepararnos para morir, miramos atrás en nuestra biografía para reconciliarnos con todo aquello que vivimos. Y también, quizás, para integrar en el círculo todo aquello que en nuestra vida pudo ser, pero que no fue.
‘Hay vidas que quedaron a oscuras, enterradas en sepulturas cubiertas de casualidades que no dieron’
‘Morimiento’ (Trascendencia)
En la trascendencia hay amplitud, ligereza, y una confianza radical en la que ganamos claridad y nos expandimos. Nos soltamos completamente, dejando ir todo aquello que un día pensamos que fuimos, incluido nuestro propio cuerpo, esa estructura física que nos contiene.
‘Mañana, es un decir, cruzaré otra puerta y seré menos yo, y también vosotros seréis menos vosotros’.
‘Tránsito’ (Trascendencia)
En la trascendencia, el acompañante hace menos que nunca. No interpreta. No explica. Solo debe respetar y proteger el espacio creado. El acompañante debe ser, simplemente, silencio y presencia.
‘Permite que cada célula muera un poco más a cada instante, y que la carne se abandone con fe ciega a lo inexorable, para ser el puente suspendido que me lleve hasta mi hogar’.